El desayuno ideal
El desayuno: las recomendaciones del nutricionista 

“Desayuno de rey, almuerzo de príncipe y cena de pobre”. Otro refrán dice: “Cómete el desayuno, comparte el almuerzo con un amigo y ofrece la cena a un enemigo”.

Efectivamente, cada vez más estudios demuestran no solo la importancia de la calidad de nuestra alimentación, sino también de la distribución de lo que comemos durante el día.

Se sabe que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, en las últimas décadas cada vez más adultos (¡y niños también!) han creado la costumbre de saltarse la primera comida de la jornada. La observación de la disminución del consumo del desayuno y del crecimiento paralelo de la obesidad llevó a muchos científicos a investigar sobre la posible relación entre los dos fenómenos.  

De un punto de vista estrictamente nutricional, el desayuno se define como la primera comida del día, que se consuma a comienzo de las actividades cotidianas no más tarde de dos horas después de despertarse, generalmente antes de las 10 de la mañana, y cuanta con un aporte del 35% de las calorías ingeridas durante el día. En general, entre los adultos el mal hábito de saltarse el desayuno es más frecuente entre los jóvenes, los fumadores, los que cenan muy tarde, los inactivos, los consumidores de grandes cantidades de alcohol y las personas que toman más calorías de lo necesario.

Los estudios epidemiológicos y de intervención investigaron sobre cómo el desayuno pueda tener un valor preventivo y de proporción del bienestar, llegando a las siguientes conclusiones:

  • Desayunar cada día tiene afecta positivamente al control de los niveles de azúcar y de insulina en la sangre (alteraciones de estos parámetros son el preludio de trastornos dismetabólicos y representan un factor de riesgo tanto por enfermedades cardiovasculares como tumorales;
  • Una consultoría nutricional que ayude a desayunar diariamente es un soporte precioso para mejorar los hábitos alimentarios del resto del día.

Disfrutar un desayuno bueno y saludable es importante, y nos permite empezar el día prestando atención a nuestra alimentación. Sin embargo, no se debe pensar que al despertar se necesiten muchos azucares simples para recuperar el ayuno nocturno: nuestro desayuno tendría que estar formado por una buena mezcla de alimentos, no un atracón de pasteles. Por eso, hay que tratar empezar cada día con una actitud consciente hacia la comida, uniendo sabor y alimentación saludable. Incluso durante el desayuno, es mejor evitar comer cereales refinados, prefiriendo productos integrales, grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, favoreciendo las fuentes de proteínas con alto valor biológico, como las de la fruta seca y de las semillas oleosas, decorando nuestro plato con fruta (y verdura) frescas y locales.

Por fin, la última recomendación se relaciona con la variedad: ¿por qué desayunar siempre con las mismas cosas? Es mejor variar entre dulce – pero no demasiado – y salado. ¡Entonces sí que vamos a disfrutar de un auténtico desayuno de rey! 

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