Ciencia y educación para la sostenibilidad

La comida se está estudiando cada vez más, debido al hecho de que su calidad se puede evaluar a través de distintas disciplinas que abarquen todos los aspectos de la cadena de producción agroalimentaria: la calidad nutricional, por un lado, pero también la salubridad, la seguridad y la tecnología aplicada, la trazabilidad y la sustentabilidad en toda fase de producción e distribución.   

La investigación científica nos permite abordar los nuevos retos del futuro de nuestro Planeta, empleando recursos fundamentales para el desarrollo y para los cambios medioambientales, sociales y económicos. 

La calidad global del sector agroalimentario es un factor decisivo, donde la innovación desempeña un papel esencial: desde la investigación científica que identifica las comidas con moléculas que reducen el envejecimiento celular, hasta los experimentos para el ahorro y el utilizo de energía, desde la valorización de las antiguas técnicas agronómicas reevaluadas con base científica, pasando por la investigación para la reducción del impacto ecológico (indicador complejo que evalúa el consumo humano de recursos con respecto a la capacidad de la Tierra de regenerarlos), el enfoque integrado de la producción de comida saludable y sostenible va a cambiar la percepción de la comida y de su centralidad con respecto a las expectativas de desarrollo.

Las universidades y los centros de investigación están en primera línea en relación con este reto, que incluye también la gradual y creciente concienciación de los ciudadanos sobre el uso responsable de los recursos naturales utilizados para la producción alimentaria. Más atención a las decisiones alimentarias de los individuos y de las instituciones que se ocupan de gestionar los comedores para las escuelas, los hospitales, los institutos sociales y asistenciales, más difusión de ocasiones de encuentro para los ciudadanos sobre el valor de la comida, recuperación del significado auténtico de convivialidad, de apertura hacia las otras culturas, de difusión y transmisión de las tradiciones a través de la comida: todo esto está cada vez más presente en las actividades educativas llevadas a cabo por el sistema escolar y universitario. 

En particular, la escuela está muy activa por lo que concierne la alimentación saludable y equilibrada, poniendo en marcha actividades de animación en los distintos niveles escolares, con iniciativas de actualización para los docentes, con la difusión de materiales de concienciación para las familias. Nutrirse y estar en contacto con los demás, animar las antiguas tradiciones y conocer costumbres alimentarias nuevas van a representar – en las escuelas – unas áreas multidisciplinares del aprendizaje: no se trata solamente de alimentarse, sino de llevar a cabo gestos, buenas prácticas y actos que transmitan identidad, valores y significados. En este sentido, es preciso que se entiendan bien también las razones científicas que nos sugieren (a través de estudios biomédicos) cuáles son las comidas que puedan ayudar a los niños de hoy a crecer de manera equilibrada y a los adultos de mañana a darle aún más calidad a los años de vida que conquistaron. 

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de la gastronomía 2017