El Consumo sustentable

Se sabe que lo que comes diariamente afecta directamente a tu salid. “Somos lo que comemos” decía el filósofo alemán Ludwig Feuerbach, mientras que ya en la Grecia antigua Hipócrates recomendaba lo que sigue: “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”. Si la época moderna logró alimentar a millones de personas, el bienestar creó también la llamada “comida-basura” y todos los problemas de salud relacionados. Sin embargo, por suerte hoy se pone más atención a lo que se come y al impacto de los consumos alimentarios incorrectos: gracias al incremento de la información y a un mayor compromiso, tu alimentación puede mejorar mucho, beneficiando tu salud y tu calidad de vida.

¿Pensaste alguna vez que lo que comes puede afectar negativamente al medioambiente, al bienestar de los trabajadores y hasta al de los animales involucrados en la producción de las comidas? Igual que el turismo, también la comida puede tener un impacto negativo en el entorno natural, contribuir a la reducción de la biodiversidad, empobrecer y contaminar los terrenos y las aguas que bebemos, causar fenómenos de estandarización y de pérdida de la cultura local. Hoy en día la comida-basura es muy popular: sin embargo, van difundiéndose también comportamientos responsables sobre el tema de la alimentación, tanto por lo que se refiere a la salud como al entorno natural donde vivimos. 

Por eso es muy importante tener cuidado con lo que comemos: comprando productos del territorio (incluso biológicos) y modificando el estilo de vida y de alimentación te haces un favor a ti mismo, preservando el medioambiente y poniendo en marcha un tipo de economía que prefiere productos de alta calidad en vez de la comida-basura, los productos que promocionan nuestra cultura respetando el medioambiente y el bienestar de los animales. 

Empezar a actuar como un consumidor sustentable no es tan difícil como piensas: hace falta informarse más y ser más conscientes del impacto de la comida en nuestra salud y en el medioambiente, además de cambiar unas rutinas diarias, que se convertirán en algo automático. No siempre se trata de gastar más dinero, sino de tener más cuidado en el origen de los productos, en su calidad, frescura y estacionalidad. Es esencial informarse sobre el origen de lo que se come, para elegir comidas locales, de km cero y biológicas, y saborear así productos seguramente más ricos, frescos y nutrientes.

Se trata de gestos pequeños, de los cuales es fundamental ser conscientes para asegurarse una alimentación saludable y reducir el impacto ambiental del transporte y del empleo de fertilizantes y pesticidas químicos en los cultivos. De esta manera es posible garantizar la sobrevivencia de los productores locales y de los restauradores que valoricen la calidad del producto y protejan la biodiversidad.   

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de la gastronomía 2017